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Sunday, June 18, 2017

MI PADRE


"Si mi querida hija, ahora me acerco donde todo se cobija, en las arenas, ahí regadas con tus venas, tendré la recompensa de rosas y azucenas." 
~Victor Canales
Foto: Victor Canales
A MI PADRE 
(Extracto de Perdido de Vista ©)

¡Prohibido irse cuándo yo no esté! Sentencié con una sonrisa mientras le agarraba los cachetes. Él casi dormido contestó -aquí estaré, aquí te esperaré-.

Mientras iba rumbo a la universidad los pensamientos se agolpaban con celeridad como si estuvieran en una competencia que debían ganar. No quería pensar, pero era ya imposible detenerlos. No quería llorar, no quería. 

Prefería tener cólera, rabia, recordar cuando él me hacía leer el periódico y me corregía las comas, y los puntos, y las pausas. Prefería estar molesta como lo estaba cuando mis manos se llenaban de ese hollín negro que emitían las letras del diario "La Prensa" en grandes hojas que me tapaban medio cuerpo. Ese hollín como carbón que debía quitar de mis dedos tras una ardua labor de refregado con mucha agua y jabón, ese hollín que parecía tinta indeleble como la que veía en los dedos de los mayores en los días de votación. 

Estos rituales eran tediosos y confieso que le deseé mil males a mi padre y al periódico para que no me hiciera leer los editoriales. Deseaba que el periódico se agotara, que el quiosco de ventas se cerrara. Prefería un terremoto antes de darle una opinión a mi padre sobre el editorial que por esos tiempos no me interesaba. 

Prefería que la mesa se rompiera en mil pedazos para que no me subiera y me hiciera recitar -la pausa hija ... el tono hija, modula hija ... otra vez-. Prefería quedarme ciega y muda cuando vi el libro tan gordo que me compró y en cuya carátula estaba la figura de un jinete flaco, armado y destartalado llamado El Quijote.  Por esos días soñé que el libro gordo se me perdía, pero no podía perderse, después de lo que pasó con mis zapatos, había prometido no volver a perder mis cosas. Ese libro tan voluminoso me asustó tanto que hasta las páginas quise arrancarle. Soñé que las hojas salían volando del libro y que se quedaba tan flaco como el jinete de la carátula.

Cuando pasaron los años pude entender por qué me hacía leer tanto, él fue mi primer maestro y crítico de lectura, de disciplina, de constancia, de comprensión de temas.  Mi padre el maestro.  

Sin embargo, dentro de la dosis de rabia que trataba de inocularme para no entristecer, los recuerdos tiernos de mi niñez, pretendían redimir mi dolor, allá cuando me llevaba de la mano a mi primer día de clases, de las navidades, del año nuevo, de la playa, de como me enseñó a defenderme de cualquier agresión, de su comprensión cuando regalé mis zapatos a una amiga que no tenía para ir al colegio. De su perdón por haberlo preocupado cuando me fui siguiendo un circo, y él me buscaba intensamente hasta por radio "Callao".  De su paciencia para enseñarme a amar la naturaleza y a su adorado mar, de su manera de hacerme fuerte a través de la lectura y los valores. 

De cuando ya mayor y estuve enferma, él llegaba con sus poemas para que se los recitara y así alentarme durante esos días grises, otra vez me recordaba las comas, los puntos, la pronunciación, y aunque no me lo decía yo me daba cuenta que quería darme terapia de lenguaje para volver a articular correctamente las palabras después de la parálisis que me dio. Mi padre el sanador.

Por qué estás que te vas y te vas ... le canté, mientras él rápidamente respondió "y no me he ido". Ambos reímos y reímos, así nos reímos de la muerte que lo acechaba día a día, y así junto con mis cinco hermanas desafiamos por cuatro meses a la muerte que pretendía arrebatarlo de nuestro lado. Sus hijas, fuimos diligentemente en esos meses, las madres de nuestro padre. 

Tanto le pedí a mi padre que no se vaya mientras yo no estuviera presente, que mi testarudez hizo que él compartiera aquel último segundo de vida conmigo. En mis brazos lo despedí como él un día me recibió al nacer. Fue un momento sublime, fue un convite de honor al que nunca más seré invitada.  Pude ver cómo su faz palideció y su mano apretó la mía, y sus ojitos miraron al vacío y supe que debía cerrarlos pues a quien yo abrazaba y lloraba ya no estaba conmigo. Fue un momento sublime de despedida de quien era mi padre y yo su madre. Mi padre el viajero.

Hoy le llevaré rosas a mi padre y seguro lloraré, pero recordaré como me hacía leer y recitar, recordaré las comas, el hollín y todas las veces que tenía que repetir una lectura, recordaré el libro gordo, y estoy segura que se me pasará la tristeza.

Feliz día de cumpleaños amado padre, espero algún día llegar a la casita que prometiste construir para tus hijas. Me enseñaste y me diste tanto que no sabes cuanta suerte tuve de tenerte como padre. Te quiero papá. 

Susana.

Saturday, June 14, 2014

Sueño

"El buen padre les deja su tiempo ..." 
 De "Amar es estar viviendo"  V. C.
    
Entre risas y llanto sudorosa desperté
soñé que en una nube viajaba hacia el cielo,
confundida y recelosa apurada pregunté
¿qué me pasa?  ¿qué hago aquí?

De pronto a lo lejos vi una luz maravillosa 
que como faro iluminaba el camino a seguir.
Todavía confundida veía muy ansiosa
las calles y los parques de ir y no venir.

Mi asombro fue tan grande cuando 
a lo lejos distinguí la mirada de mi padre
que triste me decía -no es tu hora- vete de aquí.
¿Por qué me botas? - respondí, quiero estar juntito a ti.
 -cuando escuches al viento y a la mar sus melodías cantar
ahí, ahí estaré junto a ti.
- cuando en cada primavera florezcan las rosas y claveles
ahí, ahí estaré junto a ti.
- cuando un niño te sonría y cuando cantes poesías, ten seguro hija mía
que yo estaré junto a ti.

Desconcertada grité y de pronto desperté
con asombro descubrí ... un clavel juntito a mi. 


Susana Danino @Berkeliana


28 de Julio 2002

Soledad

"Si acaso no estoy por el momento, mi alma estará contigo ..."
   De "Amar es estar viviendo"   V. C.                       



En las cinceladas lineas de un breve poema 
escudriño en cada una, buscando una verdad
sin querer en ellas veo el misterio de tu vida
cual hermosa poesía que se fue hacia la gloria.

Allá en la morada de los sueños infinitos
yace la alborada de un poeta enamorado
del mar, de la tierra, de los sueños no logrados.

En el azul infinito de su mar idolatrado 
los matices del sol, refulgentes y cincelados
iluminan la mar bravía de ondulantes sinfonías
embriagado por las olas y las bellas caracolas 
se funde con las sombras de vibrantes melodías
danzando maravillas, borracho de alegría.

De pronto ... entre tinieblas y sombras, 
surge una chalana perdida entre las olas
sudorosa y tiritando busca ansiosa y sola
a su dueño que la noche, silenciosa se llevó... 

Deseoso de aventuras y de nobles travesías
él, volabas por los mares escribiendo poesía,
su pluma era un anzuelo de armoniosas melodías
y su libro un cordel donde impregnaba su piel.

Puerto que te asomas entre tinieblas y sombras
ilumina la chalana de aquel intrépido amante   
cuya sola fantasía fue ... la mar bravía 

Regresa pescador junto a tu chalana 
anclado en el puerto de la mustia fantasía.
Sueña a Dulcinea  al acorde de un vals 
sueña que algún día no habrá odios ni mentiras
sueña que algún día sólo ... sólo habrá poesía.



Susana Danino @Berkeliana

Octubre 2002       



Siete días y un recuerdo



Bajo un marco celestial de luna iluminada             
cual rocío matinal de la llama que se apaga,                              
un humilde pescador que soñaba ser poeta                  
caminaba en su delirio por la senda del martirio.             

Seis luceros lo ayudaban y con dolor iluminaban                     
la chalana de sus sueños que la sombra se llevaba.               
¡Boga, jala y rema! comandaba el pescador                  
y el canario se ufanaba de tan grande su valor.                   

Con las manos azuladas  pretendía engañar  
a los amores de su vida, ellas  ya sabían  ...
que el poeta se les iba.  
Un poeta pescador enfrentaba su destino                     
cual fugaz fue su dolor que se fue sin desatino.

¡Estoy listo ... a la partida solo me queda una herida!
el sacerdote no entendía que el poeta así sufría             
a los luceros de su vida.

Un poeta pescador volaba por los mares
cual paloma matinal se elevaba en los altares.
¡Soy  poeta y pescador! ¡voy a mi madre tierra!
me decía en su agonía  ...  mas yo no entendía 
que el poeta se dormía y en la paz de aquel día
en mis manos fallecía.

Pescador de caracolas de romero y naranjo 
si aún oyes mi llanto, escucha este canto
y aunque pasen muchos años tú ... tú serás mi encanto       
                                                                                       

Susana Danino  @Berkeliana

Abril 23, 2001 

Noche triste


"Acuerdate de mi cuando quieras llorar, entonces 
cesara tu angustia ..." V.C. 
                                                          

Qué triste esta la noche de vagas fantasías
me quema el frío tenue que emanan las estrellas,
una a una me persiguen desplegando maravillas 
mas yo sólo quiero recitarles poesía.

Qué triste esta la noche de cielo perfumado
con árboles alados que ondean sus encantos, 
dejando que el viento escuche los secretos ...
del amor, de la pena, de la vida si has amado.

¿Dime noche taciturna si en tu inmensa oscuridad
vacía ya de estrellas ...  puedo hoy contar mis penas? 
¿Dime noche eterna si algún día cansada de llorar, 
podré alcanzar en un beso, si acaso a una de ellas?

Noche oscura, límpida de nubes 
regálame a la luna que alegre me consuele.
He perdido a mi padre ... allá en tus estrellas
deja que me acerque y le susurre mis penas.

Noche oscura, noche bella, quémame las venas 
y llévale a mi padre buenas nuevas de mi vida.
Dile que en las noches tormentosas y apatías 
la dulzura de su risa, me trae compañía.



Noche triste, noche bella deja que algún día
vuele en tus espacios, puros, limpios y sin mancha
¡deja que algún día fundida en un remanso 
llegue hasta mi padre y le cante poesía!      




Susana Danino @Berkeliana

Octubre 2001








Frío



Es de noche y las tinieblas se apoderan de mi ser
como manto negrecido, cubre mi cuerpo inerte
el cual yace a su suerte en las entrañas del pino fuerte
escucho el susurro de la noche y del viento
y no puedo ... no puedo verte.

Los quejidos ahogados del mar y las estrellas
derraman cual rosario, un hermoso relicario,
mas yo allí inerte  ...  no puedo ya verte
ni sentir la lozanía del clavel cuando amanece,
sólo escucho las campanas que a lo lejos entristecen. 

Frío ... siento frío, ¡cúbreme rayos del sol! 
ven pronto que amanece y me lleva la corriente, 
sólo quiero un manto que me abrigue y de calor 
sólo quiero una plegaria que me llene el corazón.

Llanto, no más llanto, ayer me ignorabas ...
ahora fría e inerte no puedo ya verte
ni sentir la fresca lluvia caer en mis entrañas,
ahora hambrienta de calor, no siento ya dolor
me voy cuando amanece ...  sola con la muerte.

Frío, siento frío, el hielo ... me entumece 
y  poco a poco cual mármol cristalino ...
busco entre las nubes al mar que me enternece.
Frío ... siento frío,  cariño no me beses
mis labios transparentes ya no sienten
en esta oscuridad silente ... no... no puedo ya verte.


Susana Danino @Berkeliana

Agosto 10, 2001    




Conversación


          
Sentado en el banco de aquella hermosa cocina
me mirabas cabizbajo, pensativo y preocupado
hablamos de la vida, del trabajo y muchas cosas
hablamos de la muerte y de las lozanas rosas. 

Me decías que la vida no era pura fantasía
y que el tiempo sólo se iba, si uno no vivía,
cansado, tú querías un poco de sosiego, 
para tu cansado cuerpo listo para el cielo.

Continuamente hablabas de lo mucho que añorabas
al ferviente mar que airoso te llamaba ...
con voz suave y melodiosa, de sirena enamorada.

Hablabas de lo mucho que la vida te daba,
de los grandes amores que en tus brazos arrullabas
y de la venidera primavera que el invierno hoy celoso ...
tristemente te quitaba.




Susana Danino  @Berkeliana

Septiembre 2002